Archive - 2011

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Calidad humana
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Respuestas complejas
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La crisis no la trae el viento

Calidad humana

ESTE fin de semana he disfrutado de la compañía de mi prima, una profesora francesa de vastísima cultura y que ha vivido en diversos países. Desde hace meses reside en Madrid y nos ha rendido una cariñosa visita antes de regresar a su Francia natal. Curiosamente, me han llamado la atención sus constantes halagos a España, en los que me comenta que somos una mezcla ideal entre el mundo latino y el norte de Europa.
Los italianos (vivió 10 años en Roma) son también amables y alegres, dice, pero el país está carcomido por la corrupción. En cambio, constata que nuestro sistema de transporte va sobre ruedas. Los trenes son puntuales, los aseos están impecables, todo es profesional, nada chirría. Y es que la vida aquí resulta infinitamente más humana, más amable que en Francia, donde la amenaza de huelga, la indignación y el enfado son perennes.
Adora las tapas, imposibles de encontrar en Europa, esa forma tan española de encarar las comidas. Con ellas saboreas la libertad: gastar poco o mucho según convenga; sentarte, o disfrutar de pie, y hacerlo en cinco minutos, o en un par de horas, dependiendo del tiempo y la buena compañía.
Andando por la calle, observa que la gente no tiene miedo, y ella sabe que la ausencia de miedo es un rasgo primario de la felicidad. Le llama la atención la falta de esnobismo, la amabilidad de la gente en las relaciones humanas y profesionales. Le parece asombroso que la familia, que la persona con mayúsculas, siga siendo el centro de nuestras vidas.
Me ha sentado bien escucharla. Los graves problemas económicos, políticos y sociales que azotan el país nos hacen sojuzgarnos muy duramente. Por eso viene bien que alguien nos recuerde que nuestro país funciona, y que incluso se distingue por su calidad humana.

Respuestas complejas

ESTE fin de semana fui a Madrid a un congreso de Los Verdes. Queremos encontrar respuestas sencillas ante problemas complejos. Por eso existe una opinión generalizada de que la política verde se ciñe única o principalmente a temas de medio ambiente. Nada más lejos de la realidad. Si así fuera, bastaría con introducir una componente de defensa del medio ambiente en los partidos tradicionales.
Efectivamente, las nuevas teorías en relación a la ecología política plantean siempre su transversalidad. Es aplicable al medio ambiente sí, pero también a la salud, a la economía, a la agricultura, al comercio, a la organización administrativa e incluso a servicios sociales. A lo largo del fin de semana, alcaldes verdes de otros países venían a contarnos su experiencia de gobierno. El público les hizo preguntas, y una me llamo especialmente la atención.
—¿En que podría diferenciarse un alcalde socialista y otro ecologista en materia de servicios sociales?, le espetó, con cierta sorna, un asistente a uno de los ponentes que encabeza la alcaldía de un municipio francés.
—Muy fácil, le respondió este último. Si tenemos una partida presupuestaria que está destinada a cubrir gastos de calefacción, un socialista la destinaría a subsidios a las personas que no tengan recursos económicos suficientes para poder pagarla, y un ecologista, preferiría que el dinero se invirtiera en aislamiento de la vivienda.
Lo que está planteando la ecología política en este momento no son respuestas fáciles, sino respuestas complejas a problemas complejos. ¿Cuál es la finalidad de la economía? ¿Cuál es la finalidad de nuestro destino? ¿Crecer indefinidamente a toda costa a pesar de que los recursos sean limitados? ¿Cómo podemos reinventar nuestra forma de viajar, de vestirnos, de cultivar y de vivir? Vaya reto más complejo, pero ¡qué apasionante!

La crisis no la trae el viento

Publicación original (ABC)

LA mayoría de la gente conoce a mi padre, Eduard Punset, en su faceta de divulgador científico y escritor.

Pero hubo otra vida, hace más de veinte años, en la que fue un reputado político que lideraba una formación, FORO, que decía cosas como estas: «La crisis no la trae el viento. La crisis es lo que se ha hecho mal. Tanto el Gobierno como la oposición prometen cambiar la política. «FORO defiende que da igual quien gobierne, si no se cambia la manera de hacer política. Los órganos del Estado deben estar al servicio de la sociedad, y no al de los intereses ideológicos y partidistas. La capacidad de las instituciones públicas está condicionada por el descrédito que ha generado entre los ciudadanos la impunidad de que han gozado los que han abusado del poder. La supervivencia de la economía española frente al vendaval dependerá de la capacidad de innovar de los españoles frente a sus competidores. Si se quiere, al contrario de lo que está ocurriendo ahora, que la apertura se efectúe sin traumas, hay que vincularla íntimamente a la mejora de la capacidad de los españoles para generar puestos de trabajo, a la reforma de la enseñanza, a la renovación política mediante listas abiertas y a la protección del medio ambiente con el común denominador en todos estos ámbitos, de una mayor participación ciudadana. El nuevo estado de cosas que la gente reclama es posible, pero exige una nueva cultura que fomente la convicción de que los problemas no son ideológicos, sino lógicos; que no existen soluciones instantáneas, sino transformaciones que requieren tiempo y participación; que no basta con cambiar de una política socialista a una política conservadora, sino que hay que cambiar la forma de hacer política. No hay que situarse en la derecha o la izquierda, sino delante».
¿No les parece actual?

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