Daltonismo

ESTE fin de semana lo he pasado con la flor y nata del movimiento ecologista francés: el líder de mayo del 68 Daniel Cohn Bendit, la secretaria general de los verdes, Cécile Duflot, una importante figura mediática como Nicolas Hulot, el altermundialista José Bové, etcétera. Todo se desarrollaba en un congreso de la ciudad francesa de Lyon.

A pesar de la unificación del movimiento verde, ahí, al igual que en nuestro país, existen daltónicos que confunden el verde con el rojo. Un sector que pretende que el partido verde francés sea «una federación de la izquierda con salsa ecológica» y otro, como defiende Cohn Bendit, que huye del tradicional sectarismo de los verdes y que intenta abrir el movimiento ecologista a toda la sociedad.

Los primeros tienen un chivo expiatorio culpable de todos los males: la derecha. Si no eres bastante de izquierdas, para ellos eres de derechas. Se mueven con este tipo de recetas fáciles de aplicar. O conmigo, o contra mi. Circuito cerrado.

Los segundos consideran, en cambio, que ya es hora de salir de los caminos trillados y las frases hechas, que ha llegado la hora de convencer a todos los ciudadanos, con independencia de su ideología, de que el cambio del modelo de sociedad es necesario, posible y beneficioso para todos. Para eso, habrá que hacer pedagogía política y estar abiertos a todos los que quieran escuchar que no se puede crecer de manera ilimitada en un mundo con recursos limitados.

Los que depuran y aceptan únicamente a unos pocos elegidos que han demostrado ser suficientemente de izquierdas, suelen dominar la estructura del partido. Sin embargo, los más tolerantes con la diferencia, los que huyen del sectarismo, obtienen más votos en la calle.

Están, estamos, condenados a ponernos de acuerdo, pero ¡qué difícil!

About the author

C_Punset

Copyright © 2019 All Rights Reserved - Powered by La web lúcida