El Pavo

MI hija ha cumplido 13 años y ha entrado de lleno en la edad del pavo. Desde entonces resulta difícil reconocerla. Es como «El extraño caso del Doctor Jecyll y Mister Hide», la novela de R.L. Stevenson que investiga la psicopatología correspondiente a un desdoblamiento de personalidad. Hasta hace poco teníamos una niña estudiosa que nos adoraba y, de repente, nos mira con suficiencia como si fuésemos aburridísimos y nada le parece suficiente.
Me repite sin cesar frases entrañables del estilo: «¡Menos mal que solo me quedan tres años para irme de casa!» o «es insoportable vivir con vosotros». En fin… una delicia. A eso, claro, hay que añadir su transformación en el ámbito escolar. De ser una alumna modélica, ha pasado a ser la más gamberra del colegio. En los últimos meses, ha perdido una media de ocho abrigos, seis pares de gafas, dos pares de zapatos (no me pregunten cómo puede uno perder sus zapatos), y una mochila del cole con todos sus libros escolares dentro.
El caso es que para contrarrestar todo esto, este verano me tomé muy en serio mi papel de madre. Arrastraba cierto sentimiento de culpa por mi excesiva dedicación al trabajo, y me propuse no soltarla ni a sol ni a sombra durante los dos meses de vacaciones. Venga a hablar con ella, diálogo y más diálogo. Aposté por recuperar a ese ser adorable con el que convivía antes de la adolescencia. Creí haberlo conseguido, pero todo fue un espejismo. En cuanto regresó al colegio y se apartó de mi «influencia» constante y directa, volvió con más fuerza si cabe, el desdoblamiento de personalidad.
Por eso, madres del mundo, no os sintáis culpables por trabajar. El pavo es el pavo, hablando y sin hablar. La única solución: dar amor y esperar…

About the author

C_Punset

Copyright © 2019 All Rights Reserved - Powered by La web lúcida