El valor de la independencia

Publicado originalmente en ABC, el 25 de julio de 2010

Milito en un modesto partido independiente de ámbito local denominado Ciudadanos por Altea (CIPAL). Como su nombre indica, actuamos únicamente por y para Altea. La historia de su creación es curiosa porque no es frecuente que ciudadanos de distintas nacionalidades, orígenes y profesiones, y también distintas ideologías, se pongan de acuerdo para crear un partido político. Sin medios y con apenas cuatro meses para prepararse antes de la celebración de las pasadas elecciones municipales, conseguimos ganar un concejal, casi dos.

En esos días se fraguó la idea de formar parte del equipo de gobierno junto al grupo socialista. Decidimos acceder con la condición “sine qua non” de mantener nuestra independencia, en particular en materia de urbanismo, ya que nos sabíamos más conservacionistas y protectores del entorno que los demás grupos políticos del Ayuntamiento de Altea.

Llamé a mi cuñado, diputado del PP en Madrid, y le comenté la situación. Me respondió diciendo que lo que yo planteaba era un imposible en la práctica. Que los equipos de gobierno tenían que votar al unísono y, en caso contrario, se generaban crisis y se rompían. Sin embargó decidí confiar en mi intuición y seguir adelante imponiendo mi condición al partido socialista.

Hemos sido un equipo de gobierno atípico, en el que ya no sorprendía a nadie que nuestro grupo mantuviera posturas diferenciadas respecto al partido socialista en los plenos. Al principio salimos en los periódicos y se habló de crisis. Más adelante, la situación se aceptó. Se asumió que estaba dentro de la normalidad democrática que nuestro grupo ejerciera su autonomía. Esto, en mi opinión, ya es un gran logro.

Y a pesar de todo, mientras los otros pueblos del “cinturón rojo” caían uno tras otro con mociones de censura, nuestra locura en Altea sobrevivió hasta ahora.

El valor de la independencia capaces de mantener un difícil equilibrio que se ha roto. Hemos gobernado durante tres años. Hemos disentido en infinidad de ocasiones aunque hemos procurado no perjudicar al gobierno municipal y suavizar nuestros posicionamientos todo lo posible. Pero todo lo posible no es suficiente.

No entendemos cómo se pueden seguir aprobando planes parciales que asfixiaran nuestro maravilloso casco antiguo de casitas blancas mediterráneas, con bloques de edificios modernos e inarmónicos. No entendemos como se puede permitir que siga creciendo la deuda municipal sin tomar medidas más drásticas de recorte del gasto. No entendemos como en agricultura no se defienden las acequias milenarias ni porque domina el clientelismo en los procesos de contratación.

Por eso, nos hemos visto obligados a tomar medidas y pasar a la oposición, renunciando a salario y competencias. Haciéndolo, reivindicamos una vez más nuestra independencia, el valor de no aferrarse a cargos ni salarios, el valor de no estar sometido a la autoridad de otro.

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C_Punset

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