¡Estamos gordos!

A muchas madres se nos ponen los pelos de punta cuando vemos lo que comen nuestros hijos en los colegios. Por ejemplo el menú previsto para mi hija hoy es : de primero espaguetis, de segundo hamburguesa con patatas fritas y de postre helado químico hecho a base de polvos wholesale jerseys y leche deshidratada. No se crean que es un caso aislado, este tipo de menús “saludables” son habituales en este y otros centros. Y lo peor del asunto es que cuando me fui a quejar me miraron con aire condescendiente diciéndome:
– “Oiga señora, que la carta del menú ha sido elaborada por nutricionistas de la empresa de catering que garantizan un aporte medio de calorías correcto!”

– “Ya, ya…. – Respondí yo ingenuamente en cheap jerseys nfl medio de la reunión de padres- , pero es que en todo el mes no he visto que a mis hijas les hayan dado a probar verduras como brócoli, espinacas o acelgas. A lo más que han llegado es a la patata o ocasionalmente a la crema de verduras….”

– “Si les diéramos eso que usted dice -me respondieron con suficiencia- los niños no comerían”.

Miré suplicante a mi alrededor buscando la solidaridad de alguno de los padres pero se confirmaron mis peores temores cuando la mayor parte exclamó al unísono: “Es verdad, mi hijo no comería verduras, prefiero que le den cosas que le gustan”.
Entonces, concluí, no es extraño que tengamos una de las tasas de obesidad infantil más altas del mundo solo superadas por los reyes de la comida basura, Estados Unidos e Inglaterra.

Pero es que además, a la comodidad de los padres, hay que sumar los engaños de la industria alimentaria -encubierta por la administración- que nos vende como productos sanos y “Light” alimentos plagados de grasa, azúcar y aditivos. Solo así se entiende la epidemia bengals jerseys cheap de sobrepeso que nos asalta.

“Ya

About the author

C_Punset

Copyright © 2019 All Rights Reserved - Powered by La web lúcida