Ir con mascota

En nuestro país los dueños de perros sufren un verdadero calvario. Cuando van con él se les prohíbe el paso a todos los sitios de manera sistemática. Que vas a la playa con tu can, te multan; a un restaurante, déjalo fuera; subir a un autobús, misión imposible; en muchos parques también están prohibidos y en el metro ni lo sueñes. Acabas teniendo la sensación de ser un apestado.

No sé si esto es por venganza ante la falta de civismo de muchos dueños que no recogen los excrementos de su mascota. Pero parece que tiene más que ver con ese sentimiento de supremacía que tenemos los humanos frente al resto de los seres vivos a los que consideramos inferiores. Si no tuviéramos ese complejo de superioridad no andaríamos ejecutando o cazando a bichos tan nobles e inofensivos como venados o aves por el simple placer que provoca la posesión de la pieza; no hacinaríamos a los cerdos en condiciones lamentables para su transporte, ni nos creeríamos con derecho a apilar a millares de animales en naves industriales privándoles de toda su libertad y bienestar.

El caso es que por ejemplo, en Alemania e Inglaterra, los animales de compañía no tienen restringido el paso al transporte público ni a los restaurantes, muchos hoteles los aceptan, y acotan espacios en las playas para que también puedan disfrutar, porque saben que los perros se pueden educar , igual que las personas. Confían en sus ciudadanos, en su civismo y en su capacidad para adiestrar. Lo paradójico, es que cuanto más al sur de Europa, más restrictiva es la normativa para con los animales. Las calles están más sucias y la confianza en los ciudadanos es nula. Así que van a lo fácil, en vez de sancionar el comportamiento ilegal de los dueños, prohíben sin más toda libertad de movimiento con las mascotas.

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C_Punset

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