Mario Conde, una vida extrema

MARIO CONDE, una vida extrema. Hace unos días tuve la oportunidad de visionar un premontaje de un documental sobre Mario Conde y me quedé muy sorprendida.

Lo que más me sorprendió fue lo “extremo” de todo lo acontecido en su vida: el estudiante más brillante obteniendo la nota más alta de la historia de la abogacía del Estado, el artífice de la operación económica más importante de los años 80, a través de la venta de la empresa de su amigo y mentor Juan Abelló, lo que le hizo inmensamente rico; y el presidente más joven del mayor banco español de entonces, Banesto.

Íntimo de la Casa Real, fue un icono a imitar para toda una sociedad hasta que, de repente, su figura se desmorona como un castillo de naipes: intervienen el banco, le meten en la cárcel -hasta sumar 14 años en situación de preso-. Pero la auténtica tragedia aparece el mismo año en que, por fin, queda libre. Porque ese año, la mujer que había permanecido a su lado durante 34 años con una entereza y lealtad a prueba de bomba, fallece de un tumor cerebral a los 52 años.

Aunque trágico, todo podría ser fruto de sus propios errores o de su desmedida ambición. Pero después de escuchar su relato, y sobre todo el que hace Luis María Anson en la película, surgen muchas, muchísimas dudas sobre la perversidad del poder.

Hace poco hemos visto como en lugar de intervenir los bancos que han tenido problemas –como hicieron con Banesto- les han ayudado a base de inyectar dinero público, es decir, dinero de todos nosotros ¿Y si lo que le ocurrió con Banesto no fue más que una maniobra para quitarse de encima a un competidor ?

Espero que no, porque de ser así, qué injusta sería la vida, y sobre todo, qué siniestra sería la clase política de este país.

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C_Punset

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